La importancia de las velas
Cuando la "América" derrotó a la crema de la flota de regatas británica izaba velas de algodón de corte muy plano. El algodón, al ser un tejido más denso permitía obtener un mejor rendimiento, siendo su único problema que soportaba mal el ambiente marino y en poco tiempo enmohecía y se pudría.
La mayor era de grátil alto con el pico de la mesana corto, y el pujamen estaba trenzado a la botavara, para aplanar mejor la vela. La mayor de trinquete no llevaba botavara pero su puño se solapaba con la otra mayor, y se maniobraba con un sistema de doble escota. Su foque era enorme, con un estay simple con botavara, en la que se trenzaba también el pujamen.
Los barcos británicos de ese período, por el contrario, izaban velas de lino, que no envergaban en el pujamen, y tanto por su corte como por el material en que estaban hechas, se embolsaban mucho más. Lo que hoy puede parecer de sentido común marcó un hito: las velas planas, de corte afilado y alargadas verticalmente dan una ventaja innegable en la ceñida, donde se decide la regata. La lección de las velas de la “América” no cayó en saco roto para los veleros ingleses y no se tardó en vestir a los barcos de regata británicos con juegos de velas con un corte mucho más plano que las anteriores.
El aparejo Bermuda o Marconi.-
Mientras ocurría todo lo descrito anteriormente en los aparejos británicos y estadounidenses, sucedía otra evolución independiente en las islas Bermudas. Entre 1830 y 1880 los veleros sloop de las Bermudas empiezan a aparejar la mayor ahorrándose el pico de la cangreja y amarrando el puño de driza directamente sobre la misma, lo que hoy normalmente conocemos en España como el aparejo marconi, o velas de cuchillo, que por cierto se denomina así por su similitud con las antenas que empezó a fabricar Guillermo Marconi, del que curiosamente ya hemos hablado aquí por otro tema, a principios de siglo.
Parece que el aparejo bermuda, con mayores sin cangreja, se debe a que la efectiva tripulación del barco correo que cubría el servicio entre Hamilton y la isla de Irlanda, en las Bermudas, decidió sustituir su clásico aparejo de cangrejas en la goleta que gobernaban, por unas velas sin pico, unas velas mayores que hoy serían las habituales. La historia cuenta que esta decisión se tomó ante la dificultad de arriar las velas cangrejas con vientos portantes, maniobra a la que se veían obligados en este recorrido. Los picos de las cangrejas estorbaban a la tripulación al arriarlas en popa, y un avispado decidió sustituirlas por mayores sin pico.
Sin embargo, los eruditos citan otros muchos orígenes de esta vela, como por ejemplo, la obra “The practice of sailmaking” de David Steele, publicada en Londres en 1796, en la cual existe un dibujo de una vela muy similar a la actual bermudiana o marconi, a la que el autor denomina “shoulder of muttons”, es decir, espaldas u hombros de carneros.
Sea como fuere, lo cierto es que quienes las popularizaron como velas de regatas fueron los navegantes de las Bermudas a mitad del siglo XIX. Sea cierto o no lo del barco correo que aparejó las mayores sin pico, lo que es una realidad es que los sloops de Bermudas de los años treinta del siglo XIX aparejaban estas revolucionarias mayores. Por último, es interesante destacar que el aparejo sloop bermuda, en lugar de llevar botavara, armaba una percha pivotante, perpendicular al palo, con un sistema que permitía cazar y amollar, para trimar el puño de escota de la mayor. Los foques sobrepasaban el palo, con escotas a ambas bandas.
Otros diseñadores pueden reivindicar la paternidad de este diseño. Charles Nicholson, en Inglaterra y George Owen y N. G. Herreshoff, en Estados Unidos, pueden enorgullecerse de haber contribuido al desarrollo del aparejo marconi. Los británicos pronto abandonaron la denominación de marconi por la de bermudian, para describir este nuevo y esbelto mástil, pero en Estados Unidos se sigue hablando del aparejo marconi, así como en muchos países de Europa.