Navegante

20-03-2009 13:38:46

Clase J. Un poco de historia


¿A quién no le gustan unas finas líneas? No, no, no piensen mal, esta entrada no va por donde ustedes piensan, esos trazados, más o menos curvos, no tienen cabida hoy aquí. Me propongo contarles, a grandes rasgos, la historia de un grupo de barcos que hicieron,  y algunos todavía son, historia de la vela: los clase J.

 

Allá por los años 30 del pasado siglo, un grupo reducido de barcos, solamente diez (seis construidos en Estados Unidos y cuatro en Gran Bretaña), compitieron durante ocho cortos años y disputaron tres Copa América; todas las ganaron los caballeros "yankees" del New York Yacht Club, escribiendo las páginas más gloriosas de las regatas a vela. Eran tiempos en los que la tecnología y la estética se encontraban en un sublime equilibrio.

 

Rainbow y Yankee en la Copa de América de 1934

 

En la actualidad, estarán conmigo en que la mayoría de los yates de regatas se parecen cada vez menos a un barco pues han sacrificado su bella estampa en pos de la velocidad, gracias a los avances de la tecnología en el diseño y construcción naval.

  

Pero antes de continuar, permítanme que nos remontemos todavía más en el tiempo y nos situemos a mediados del S. XIX, época en la que comenzó en Estados Unidos el yachting. Los navegantes deportivos americanos, los primeros regatistas por placer, estuvieron interesados en la velocidad desde sus comienzos, fijando su atención en los constructores cuyas creaciones tuvieran la mejor reputación en esa cualidad.

 

Había tres clases de veleros en esa época para los cuales la velocidad era absolutamente esencial; dos dedicados a los negocios y el otro para evitar la captura. En el primer grupo se encontraban los barcos de los prácticos y las goletas de pesca utilizadas en Nueva Inglaterra, mientras que en el segundo se dedicaban al transporte de esclavos. Tenían que ser barcos marineros, para poder afrontar cualquier estado de la mar y rápidos ya que, por ejemplo en el caso de los pesqueros, una vez realizadas las capturas el primero que llegaba a puerto era el que vendía la mercancía más cara.

 

Goleta de práctico o pilot schooner

 

Goleta de pesca

 

Goleta de esclavos Amistad

 

Las tres profesiones optaron sin dudarlo por el aparejo en goleta, por lo tanto no nos ha de extrañar que ese aparejo fuera popular entre los regatistas amateurs americanos de esa época. Incluso, en los inicios, los yates se construían de forma que, en cuanto ya hubieran dado un servicio al armador para la navegación deportiva, pudieran ser reconvertidos para usos comerciales, es decir, que la influencia en el diseño y la construcción era de ida y vuelta, y no fue hasta la cuarta década del siglo diecinueve cuando los yates empezaron a ser diseñados y construidos exclusivamente para el placer.

 

Planos de la Onkahye 

 

El año 1840 marca un hito en la historia de la navegación de regatas a vela en Estados Unidos, porque fue entonces cuando John C. Stevens construyó la goleta "Onkahye". Estamos hablando de un velero de noventa pies de eslora en flotación, que tenía las formas de casco que en la época eran conocidas como “cabeza de bacalao y cola de caballa”. Su diseñador, Robert L. Stevens, hermano del anterior, lo aparejó con un plano vélico generoso. Es muy interesante destacar que, adelantándose a una época, Stevens armó esta goleta con guías para envergar las velas y patines muy similares a los que se utilizan actualmente.

 

Los estudios de hidrodinámica estaban todavía en "pañales" y se pensaba que la mejor forma para un casco era la de un pez, con gruesa cabeza y larga cola. La proa ancha evitaba clavarse en las olas y la popa estrecha evitaba los remolinos dejados en la estela. La manga máxima se encontraba a un tercio de la proa.

 

En 1.848, el gran arquitecto naval Inglés, John Scott Russell, propuso justo lo contrario al diseño tradicional de la época, ofreciendo proas afiladas y popas amplias. Los armadores no lo tenían muy claro, pero tres años después la goleta "América", fue construida según este nuevo principio, despejando las dudas que todavía quedaban sobre la efectividad de esta nueva forma para los cascos, pero esa será otra historia.

 

Goleta América

 

En los siguientes 40 años se optimizó la forma de los cascos para reducir la obra viva y por tanto el rozamiento por fricción, pero las quillas todavía eran largas de proa a popa y de poco calado.

 

El Shamdry

 

Continuará...

 


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