Port Said (Egipto)
A pesar de su breve historia, 150 años, Port Said es una de las ciudades más importantes de Egipto gracias a su estratégica localización natural. Su nacimiento está ligado a la excavación del canal de Suez el 25 de abril de 1859, que desde entonces permite la comunicación entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo, situándose en la entrada norte del canal.
El canal de Suez ofrece una ruta mucho más corta para los barcos que rodear el Cabo de Buena Esperanza. Su ubicación se decidió por las condiciones naturales de la región: la distancia comparativamente corta entre el Mediterráneo y el mar Rojo, la presencia de una línea de lagos y depresiones, y el terreno generalmente plano.
En 1956, Port Said fue bombardeada durante la crisis de Suez y nuevamente en 1967 y 1973, durante las guerras con Israel; los desperfectos ocasionados por estos bombardeos se aprecian todavía en algunos lugares, a pesar de los trabajos de reconstrucción que se han llevado a cabo. Esta urbe se construyó sobre tierra ganada al lago Manzela y se asienta sobre un istmo unido al continente por puentes. La imagen de los gigantescos barcos que se alinean dispuestos para entrar en el canal es realmente increíble. Port Said, a diferencia de muchas otras ciudades mediterráneas de Egipto, no se ve invadida por turistas nacionales en busca de sol y playa. Tampoco es un destino muy usual para viajeros de otros países, a pesar de que cuenta con arquitectura colonial de finales de siglo y con varios excelentes museos y jardines.
Consecuencia de su perfecta ubicación, encrucijada histórica entre el este y el oeste, la ciudad juega un papel preponderante en el comercio internacional, al conectar algunas de las más importantes rutas marítimas del mundo, razón por la cual el puerto, propiamente dicho, se ha modernizado para hacer frente a las exigencias actuales del transporte de mercancías.
En el lado oeste del muelle podemos encontrarnos con el puerto pesquero, el viejo faro, fundado en 1868 y que constituye uno de los principales puntos de atractivo turístico, la terminal de cruceros y la autoridad portuaria.
En la zona este, el distrito de Port Fuad, se encuentran los astilleros, una de las principales actividades de la economía de la ciudad, junto con la industria textil, el tabaco, la licuefacción de gas, el almacenamiento de hielo para refrigeración, la fabricación de sal, la pesca y el turismo (la urbe es famosa por sus tiendas libres de impuestos).
Gracias a disfrutar de un clima moderado a lo largo de todo el año, unos 30º en verano y 18º en invierno, se puede disfrutar de sus estupendas playas, destacando entre ellas una de 30 kms. de longitud y de arena fina.
Junto a la ciudad se encuentra el lago Manzala, creado como consecuencia de la construcción del canal, que nos permitirá disfrutar de una jornada de pesca, aunque empieza a ser preocupante el índice de polución en el agua, como se puede comprobar al ver la protección del rostro de un pescador/buceador de la zona.
9 kms. al sur de la ciudad podemos acceder a la isla de Tanis, donde poder disfrutar de importantes restos arqueológicos.
Pero los barrios de Port Said esconden un gran número de casas de estilo colonial que encierran algunas curiosidades que es necesario desvelar. En primer lugar podemos señalar que España formó parte, junto a Inglaterra, Francia, Rusia y Austria, de un comité internacional que fijó el nombre de la ciudad, en honor de Said Bajá, Gobernador de Egipto que concedió a Lesseps la concesión para construir el canal.
Precisamente, la pista fundamental para encontrar este sorprendente puerto era la estatua homenaje al constructor del canal que se encontraba en el mismo puerto.
La estatua que fue dinamitada en 1956, restaurada en 1987 y actualmente está esperando una ubicación definitiva en los muelles de Port-Fouad. Mientras tanto, en Barcelona, la plaza que también lleva su nombre nos indica la dirección que debemos tomar para llegar hasta aquí.
Pero la historia de Port Said no deja de sorprendernos. La ciudad fue la primera ubicación prevista para la “Estatua de la Libertad”, que fue trasladada a Nueva York debido a su alto coste. La escultura, inspirada por las grandes estatuas de Abu Simbel, debía erigirse en la entrada del Canal de Suez y simbolizar a Egipto como portadora de la luz de Asia.
Egipto, al margen de las actividades y excursiones relacionadas con los innumerables restos arqueológicos, también nos puede ofrecer otras alternativas: hacer escala en la ciudad a bordo de un velero de lujo, navegar en una faluca, visitar el museo marítimo de Alejandría o disfrutar de las excelentes y numerosas playas de la costa mediterránea y del mar Rojo, lugar perfecto para la práctica de diferentes deportes acuáticos como el submarinismo y el buceo con tubo. El mar Rojo es considerado uno de los mejores lugares del mundo para bucear con escafandra. Las aguas de Egipto rebosan de vida submarina; pueden encontrarse corales, crustáceos y peces de todas las formas y colores imaginables. También son muy populares los safaris en jeep y los paseos con camellos.